Inés es mi nueva compañera de piso. Vino a raiz de que una amiga de mi pueblo le diera mi número para que ella viniera a ver el piso. De hecho, aquella mañana me habían llamado al rededor de unas 4 personas para ver el piso y las había citado a todas ellas a las 4. Y a ella le mandé un mensaje para saber si podría venir a las 3, pues prefería alquilárselo a ella antes.
Al poco de que entrase en el piso esta chica empezó a gustarme como nueva compañera. Le mostré su posible cuarto y le comenté alguna de las filosofías del piso, tales como el uso de la calefacción (calefacción solo en el salón) y las bombillas que eran de bajo consumo. Tonterías que hay quien las tiene en cuenta a la hora de elegir un futuro hogar. Además le comenté que yo con el otro compañero de piso ya había vivido un año y que eramos completamente compatibles y que pensaba que eso era algo importante. Al poco de enseñarle el piso y la azotea le pedí ella me confirmó que quería vivir en este piso. Bajé y le comenté a Pablo el tema. Que qué le había parecido, que si le decía de venir ya antes de ver al resto de las personas que iban a venir al piso, y que yo desde luego la había visto apropiada como futura compañera.
Así fue. Y desde entonces hemos sido buenas amigas y buenas compañeras de piso. Una persona compatible para como es mi forma de ser, aunque por suerte yo tengo una forma de ser bastante amoldable pues ella es una persona con carácter, que desde luego no se deja chafar fácilmente.
Tengo que decir que entre Inés y yo hay buena relación, y aunque me haya prometido que de vez en cuando me saque alguna propuesta indecente, yo le contesto con la sonrisa que sabe que siempre recibirá por mi parte, ese tipo de sonrisas que hacen que ella me devuelva la mirada sonriente.
A veces me da miedo por como se pone, pues parece afectarle mucho males que la rodean, y no se corta en expresar su ira en ciertos asuntos. En estos casos yo simplemente le ofrezco una mirada de comprensión y la escucho, pues a menudo siento que lo que necesita es un desahogo, un sentirse escuchada por alguien, que aunque no pueda hacer anda por solucionarlo, le da ese "volver a la paz" que siento que ella necesita, pues por muy dura que parezca hacia el mundo exterior, a mi me trasmite ternura.
En un futuro me gustaría verla como una buena compañera de viaje. Y por viaje no me ando con metáforas. Si no hablo de viajes en si pues como yo, es una persona que se levanta temprano y activa, que no tiene miedo a recorrer y que por suerte se fia de mi orientación. Ingredientes que generan una llamada hacia la aventura asegurando un futuro éxito en las experiencias. Aunque cierto es que quizá no nos conocemos lo suficiente como para embarcarnos hacia horizontes por conocer, pienso que con nuestras vueltas en bici y nuestros garbeos por la ciudad, puede ser un buen lugar por donde empezar esta relación que espero que dure..como mínimo hasta la república checa.
Desde aquí le envío suerte con sus estudios, porque sea valorada como merece y mantenga el ánimo firme ante el plan Bolonia.
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