Alba es mi compañera de piso, nos conocimos en una clase el año pasado. En verdad no nos conocimos gracias a la clase si no gracias a un viaje que hicimos a Madrid para visitar un par de exposiciones. En el mono volumen donde viajábamos a las 7 de la mañana todo eran carcajadas. Al viaje de vuelta y a de una forma más personal comentábamos temas más personales entre los cuales se hallaba el tema de los compañeros y compañeras de piso.
Al final del curso y ya con miras de cambiar de piso le dije de buscar algo juntas. Mirando y buscando entre el otro supuesto compañero y yo, no encontrábamos nada que nos satisfaga a ambos ya que o bien había que pagar tanto fianza como la inmobiliaria y el primer mes, todo en un primer pago, y tal y como están los tiempos no teníamos dinero para ello. A su vez, mi ahora compañero de piso me había comentado ya si me interesaba irme a su piso el siguiente curso, y siendo que era un buen precio y el piso estaba al lado de la facultad, acepté, y se lo dije a Alba. Le mostré la habitación y le dije que lo bueno que tenía todo el asunto es que no deberíamos pagar hasta septiembre.
Con el tiempo Alba y yo nos hemos ido conociendo pues en un comienzo solo eramos compañeras de clase, y puestos a criticarla como compañera de piso tengo que decir que es una persona muy parecida a mi en muchos aspectos de la convivencia. Aunque tiene más fuerza que yo a la hora de mantener la escoba quieta cuando no es su turno de limpieza.
Siempre tiene una sonrisa en la cara y está dispuesta a escuchar y siempre cabe una broma de por medio. Es una chica curranta desde donde yo veo, que le gustan los juegos de Wii y la gelatina.
Podría decir muchas cosas buenas, pero creo que lo digo todo simplemente diciendo que cuando se marche a Tallin, Estonia, la echaré mucho de menos ¡cierto!
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