miércoles, 17 de noviembre de 2010

Jorge

Jorge es mi otro compañero de piso, la verdad es que le considero una persona muy especial ya que es un buenazo en este mundo tan salvaje. Es más desordenado de la cuenta, y despistadillo, pero no por ello la tomo con él, si no que considero la paciencia que he de tener y cuando hay algo que me molesta o me estorba tranquilamente se lo digo, aunque muchas veces me pregunto si le puede doler que le pida que aparte cosas que deja por medio o ensucia y no recoge después, a fin de cuenta no deja de ser tarea suya hacerse cargo de ello.

Le conocí años atrás cuando en clase, a su padre que era nuestro profesor en el instituto, le pedímos el móvil de su hijo que no vivia en nuestra misma ciudad. Se lo pedimos por jugar y porque siendo jóvenes pues nos apetecía tontear con un chico de lejos. Hablé incluso una noche con él, de cómo le iba allá. En segundo de carrera coincidí con él en una clase claro que yo no sabía quién era él ni viceversa. A lo tonto hablando hablando me dijo que era de la misma ciudad que yo, y yo no terminaba de creerlo. Poco más tarde recordé aquel chico con el que había hablado dos años antes y descubrimos ambos a la vez que ya nos conocíamos.

Es un chico muy escandaloso, pero porque no está acostumbrado a hablar bajito y simplemente al hablar no piensa que pueda molestarle a nadie, aunque esté yo en la habitación que da casi casi a todo el salon (dos de mis cuatro paredes forman parte del salón) Muchas veces me toca recordarle que mantenga un poco de silencio para hacer más llevardero ese momento en que intento cazar el sueño al vuelo.

Jorge es del tipo de personas que al limpiar quizá no aparta una botella de agua del suelo, pero sin embargo a la que te descuidas está limpiando la campana del estractor de humos, algo que en este piso creo que nunca se llegó a limpiar. O la lámpara por dentro (esto me lo contó Alba, yo no lo pude ver). Es el tipo de persona que un día que me vio que estaba yo limpiando me propuso ayudarme (colaborar, ya que el piso es de todos) y con el trapo limpió la parte de arriba de los marcos de las puertas. Es así de especial.

En su día estuvo enamorado, hasta tal punto que parece que se entregó completamente a esa chica. Sin embargo, tal y como él me dijo, y son las palabras más sabias que le he escuchado decir, ella le pedí que fuese quien él no es. Creo que se entregó tanto a ella que a la hora de romper, él ya no se encontró, y a menudo en uno de sus silencios pensantes, creo ver en él que sigue buscando algo, a alguien, dentro de si mismo. Quizá sea la la chica que se le fue, y tiene un corazón tan grande que necesita amar a dos personas (él y otra persona) para poder volverlo a llenar de nuevo. Pero todos tenemos que aprender a vivir solos alguna vez.

Ahora me ha invitado a ver unas películas de comienzos de siglo pasado en el salón pero he decidido tomar rumbo a la cama.

Aunque a veces esté borde con él y le diga "no me toques" en verdad le aprecio mucho. Aunque no sé si volvería a compartir piso con él el curso que viene por lo desordenado que es.

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