Como anécdota graciosa podría contar cómo en una de estas clases donde la espera se convierte en el objetivo, mientras se exportan archivos y se instalan programas, cómo nos pusimos a jugar con mi cámara de vídeo imitando los ya editados vídeos de La cucaracha espia. A menudo cuesta encontrar gente que entienda jugar a nuestro modo, y aún es más complejo encontrar a quien no le importe jugar hasta troncharse de risa, y esta es una chica de este tipo.
Con ella he encontrado alquien a quien esperar en clase y a quien guardarle el sitio para que se siente a mi lado. Aunque la mayor parte de las veces da igual donde nos pongamos pues ya compartimos el rato en los momentos de descanso o en la cafetería o en cualquier lado.
A dia de hoy veo a Laura como una amiga que me acompañará durante el curso y en quien podré confiar. Y aunque tarde o temprano volverá a Madrid, tengo el presentimiento de que siempre podré contar con ella para cualquier cosa.
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