martes, 23 de noviembre de 2010

Ana

A Ana la conocí de casualidad en uno de los cumpleaños de una vecina mia. En aquel entonces cada una ya tenía suficiente con su vida y a penas recordamos nada sobre la ocasión. Más adelante en mi grupo de amigos durante la adolescencia sí la conocí más a fondo y pasó a ser una de las personas más importantes de aquella época. De hecho recuerdo una fotografía donde salimos juntas, tiradas en el suelo, jugando, tras haber bebido cada una medio litro de bermout.

Al tiempo de conocernos ella conoció a un chico que actualmente continua siendo su parema. Se les ve felices y hacen una buena pareja, de hecho en ellos puedo contemplar lo que supongo que se diría como un joven matrimonio, con sus pequeñas discusiones y sus risas de por medio. Esa confianza que hace añorar lo que fue tener pareja en su dia.

Con Ana sigo quedando cuando el tiempo lo permite para tomar café. Siempre trae a su pareja, pero no es algo que me moleste pues yo no tengo tapujos en contarle mi vida a ella o a los dos,  y total así es más facil mantener una conversación.

Ana será feliz, como ya lo es, dentro de la felicidad de cada uno (que no siempre es igual a la felicidad del resto) y deseo que le vaya todo bien, pues tiene grandes sueños e ilusiones que echarían una mano al mundo.

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